Aviso
Encuentro en una estantería polvorienta de mis padres un devocionario muy desgastado. Sin duda se jubiló en ese apacible anaquel después de haber cotizado para la hacienda de las bibliotecas durante muchos años; un descanso merecido.
Con una letra insegura, titubeante, propia de una persona apenas alfabetizada, en las guardas leemos “Domingo y Lola Frías, de Beas de Segura, a 29-11-24”. Más de cien años de servicio dócil y silencioso. Alguien del pueblo, conocedor de la piedad de mi abuela o de mi madre, les haría entrega de este y otros volúmenes para no tener que tirarlos después del fallecimiento de alguno de sus anteriores dueños.
En días mejores, mi madre me lo hubiese reservado diciendo “este le va a gustar a Víctor”.
La obra se titula Ancora de Salvación, y se subtitula Devocionario que suministra a los fieles copiosos medios para caminar a la perfección, y a los párrocos abundantes recursos para santificar la parroquia. El autor es un jesuita llamado José Mach. Me ha producido especial vértigo una tabla en las primeras páginas indicando la fecha exacta de las fiestas móviles entre 1911 y 1940. Por otro lado, debió ser un libro ampliamente distribuido; este ejemplar es de la vigésima edición.
No sé si alguien se acuerda hoy del reverendo padre Mach. Ni sé si alguien podría hoy alimentar su devoción con estas páginas. La tipografía, el estilo con el que está escrito, algunos giros del pensamiento, y hasta las normas ortográficas… muchas cosas se presentan ante nosotros como en una vitrina de un museo arqueológico. Son los restos del enésimo naufragio. El libro hace ya mucho tiempo que no puede cumplir con la función para la que fue concebido.
Para cualquiera que escriba, independientemente de la motivación que haya detrás de sus renglones, un hallazgo como este debería ser un aviso.
